En las últimas páginas de El silencio de las sirenas Elsa tiene una espiral hacia abajo. Ella
escribe en su cuaderno “Siento simplemente que me muero” (131). En la misma página,
María dice que Elsa “había perdido el control”. Vemos que Elsa está deprimida.
Ella no puede comer ni dormir. Su “amor” con Agustín Valdés la ha consumido.
Ella siente que no puede cambiar su situación. Esta idea coincide con mi blog post
anterior, que Elsa le dio a Agustín el control. En el fin de la novela, María
encuentra a Elsa en las montañas y después de una evaluación, el médico dice que
Elsa “había muerto hacía ya más de veinticuatro horas” (166).
Con la muerte de Elsa vemos otro ejemplo en que el amor
puede matar. Es una situación parecida a la situación con Adela en La casa de Bernarda Alba, las dos chicas
están enamoradas con un hombre que no siente lo mismo y eventualmente las
mujeres se mueren. Creo que las mujeres se mueren porque ellas no tienen su
propia independencia. En mi opinión, es posible estar enamorado y todavía tener
su propia independencia en caso que el hombre se deja. Si el hombre se deja,
puede seguir y vivir su vida. Ellas permiten el amor a controlarlas, así que
ellas pensaban que su única opción era matarse. No estoy de acuerdo con sus
pensamientos pero creo que el tema de amor se puede matar en la literatura es
muy interesante.
Creo que todo regresa al
romanticismo. El amor que se consume tanto que decide a matarse, como Romeo y Julieta.
Eso es la razón que lectores le gusta leer libros románticos, porque quieren
perderse en una historia que se consume. Pero en realidad, nadie quiere un amor
que se mata porque queremos vivir. Eso es mi opinión.
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