El tercer acto
pone fin a la obra y fin a todos los secretos que ocurren en la casa de
Bernarda. Durante la mayoría de la trama vamos viendo como casi toda la casa,
excepto Bernarda y Angustias, saben sobre el romance entre Adela y Bernarda.
Vemos como la Criada a escuchado rumor sobre Pepe visitando a Adela. Rumores
que han mucho han escuchado, pero a la misma vez Bernarda no se entera de lo
que ha estado sucediendo. Hasta la loca de María Josefa sabe sobre el poder que
tiene Pepe sobre las hijas de Bernarda. No dice directamente que sabe sobre
Pepe y Adela pero lo que dice es hasta más fuerte y precioso sobre el efecto
que ha tenido Pepe en la Casa de Bernarda. Ella dice “Pepe el Romano es un gigante. Todas lo queréis. Pero él os va a devorar,
porque vosotras sois granos de trigo.” En estas palabras vemos un delante
de lo que va a suceder enseguida, porque María Josefa ha visto el mundo de
afuera, conoce a los hombres y conoce a sus nietas. Sus nietas han estado
encerradas toda sus vidas dentro de la casa, por lo cual lo más mínimo de
cambio, de algo nuevo como un hombre en la casa, las van a volver loca. Y es
eso exactamente lo que ha pasado en este tercer acto.
La ceguera de
Bernarda sigue siendo un tema muy importante en este acto. Ella se asegura que
su vigilancia es tan buena que no sucede nada extraño como dice la Poncia en el
segundo acto. Sin embargo los comentarios de la Poncia y la Criada me llamaron
la atención porque cuentan de que Bernarda si sabe de lo que esa ocurriendo
pero decide ignorarlos. La Poncia dice “Cuando
una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo,” y
la Criada dice “Es tan orgullosa que ella
misma se pone una venda en los ojos.” Ambas creen lo mismo, que Bernarda sabe
sobre los engaños de Pepe pero quizás no sabe con quién esta engañado a
Angustias. Quizás es cómo estás mujeres dicen, porque no quiere creer que su
propia hija es la amante con el que su futuro yerno engaña a su hija mayor.
Al final del acto caí
la venda de los ojos que ha tenido Bernarda y no creo que es casualidad que
haya matado a Adela. La mata para esconder la verdad de lo que estaba ocurriendo.
Lo curioso o quizás lo que nos quería demuestra Lorca con este final es que
Bernarda no solo mata a su hija mayor quien estaba “llena de pecado” si no que
mata a su hija que tenía más ideas liberales. Mata al símbolo de cambio en la
mujer. Quizás lo que Lorca quiere decir es que no es suficiente reprimir las
ideas de cambio sino que se tiene que matar al objeto del cambio para impedir
por completo que haya cambios en la sociedad. ¿Una crítica hacia la guerra
civil o lo que se venía venir? Quizás. Pero Adela murió, la locura de los celos
y de ser una mujer libre murió, porque mientras que este Bernarda como jefa de
la casa, las cosas serán como ella diga y solo como ella lo permita. No muy
diferente a la ideología conservadora que se encontraba durante esta época de España.
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