Thursday, April 9, 2015

Acto III

En el tercer acto de La casa de Bernarda Alba se elabora mas el tema de “el que dirán” y el tema de “la mujer tradicional”. Angustias ha notado que Pepe el Romano esta muy extraño y cuando le pregunta que le pasa, el le contesta “ Los hombres tenemos nuestras preocupaciones”. Bernarda le aconseja a Angustias que no debe de preguntarle nada a Pepe el Romano cuando ya estén casados para evitar disgustos. Esto nos indica que la mujer de esta época no debe de contradecir a su esposo, ella solamente puede hablar cuando el esposo le dirige la palabra y mirarlo cuando el la mire. Mas adelante en el acto, La Poncia dice que a Bernarda a lo mejor pronto la cae un rayo o un golpe de sangre al corazón. La Poncia ya sabe que algo malo va a pasar en la casa en poco tiempo, con el caos de la relación entre Adela y Pepe el Romano. La Poncia y la criada ya saben que algo malo va a suceder excepto Bernarda, ella piensa que tiene todo bajo control y nada va a pasar. Pero la criada dice que Bernarda es muy orgullosa y se pone la venda en los ojos para no ver la realidad y ver que su familia se esta descomponiendo.

Por otro lado, La Poncia dice que Adela se debió de haber quedado en su sitio y no haber provocado a Pepe el Romano porque un hombre es un hombre. Esto nos indica la justificación que le dan a los hombres de andar con otras mujeres porque son hombres. Pero si una mujer anda con muchos hombres es vista muy mal y le hacen tener mala fama en el pueblo. Porque una mujer debe de ser pura, respetable y buena esposa para poder ser vista como una mujer ejemplar en la sociedad. Incluso, Martirio le dice a Adela que deje ese hombre  porque no es el sitio de una mujer honrada.

Después vemos que a Adela no le importa que todo el pueblo este en contra de ella porque el amor que siente por Pepe el Romano es mas grande que todo. A ella no le importa ponerse la corona de espinas que tienen las que son queridas por un hombre casado. A ella lo que le importa es ser feliz al lado de Pepe el Romano. Finalmente, Adela se enfrenta a Bernarda y le quebra la vara de  su madre. La vara es un símbolo de su autoridad y su dominancia hacia los demás. Para Adela, Bernarda ya no la manda solo Pepe el Romano es el que la va a mandar de ahora en adelante.

Cuando Adela muere, Bernarda no llora ni le importa que su hija ha muerto. Lo único que a ella le importa es lo que la gente va a decir de la muerte de su hija. Por eso, Bernarda dice que quiere que digan que su hija a muerto virgen. Bernarda no quiere que nadie diga lo que realmente paso. Ella no quiere que la gente del pueblo diga que su hija a deshonrado su familia. Por esta razón, también quiere que la vistan como una doncella para demostrar su pureza.




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