En el tercer acto de La casa de
Bernarda Alba se elabora mas el tema de “el que dirán” y el tema de “la mujer
tradicional”. Angustias ha notado que Pepe el Romano esta muy extraño y cuando
le pregunta que le pasa, el le contesta “ Los hombres tenemos nuestras
preocupaciones”. Bernarda le aconseja a Angustias que no debe de preguntarle
nada a Pepe el Romano cuando ya estén casados para evitar disgustos. Esto nos
indica que la mujer de esta época no debe de contradecir a su esposo, ella
solamente puede hablar cuando el esposo le dirige la palabra y mirarlo cuando
el la mire. Mas adelante en el acto, La Poncia dice que a Bernarda a lo mejor
pronto la cae un rayo o un golpe de sangre al corazón. La Poncia ya sabe que
algo malo va a pasar en la casa en poco tiempo, con el caos de la relación
entre Adela y Pepe el Romano. La Poncia y la criada ya saben que algo malo va a
suceder excepto Bernarda, ella piensa que tiene todo bajo control y nada va a
pasar. Pero la criada dice que Bernarda es muy orgullosa y se pone la venda en
los ojos para no ver la realidad y ver que su familia se esta descomponiendo.
Por otro lado, La Poncia dice que Adela
se debió de haber quedado en su sitio y no haber provocado a Pepe el Romano porque
un hombre es un hombre. Esto nos indica la justificación que le dan a los
hombres de andar con otras mujeres porque son hombres. Pero si una mujer anda
con muchos hombres es vista muy mal y le hacen tener mala fama en el pueblo.
Porque una mujer debe de ser pura, respetable y buena esposa para poder ser
vista como una mujer ejemplar en la sociedad. Incluso, Martirio le dice a Adela
que deje ese hombre porque no es el
sitio de una mujer honrada.
Después vemos que a Adela no le
importa que todo el pueblo este en contra de ella porque el amor que siente por
Pepe el Romano es mas grande que todo. A ella no le importa ponerse la corona
de espinas que tienen las que son queridas por un hombre casado. A ella lo que
le importa es ser feliz al lado de Pepe el Romano. Finalmente, Adela se
enfrenta a Bernarda y le quebra la vara de su madre. La vara es un símbolo de su
autoridad y su dominancia hacia los demás. Para Adela, Bernarda ya no la manda
solo Pepe el Romano es el que la va a mandar de ahora en adelante.
Cuando Adela muere, Bernarda no
llora ni le importa que su hija ha muerto. Lo único que a ella le importa es lo
que la gente va a decir de la muerte de su hija. Por eso, Bernarda dice que quiere
que digan que su hija a muerto virgen. Bernarda no quiere que nadie diga lo que
realmente paso. Ella no quiere que la gente del pueblo diga que su hija a
deshonrado su familia. Por esta razón, también quiere que la vistan como una
doncella para demostrar su pureza.
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