En las etapas
finales del libro, descubrimos la verdad de la relación entre Elsa y Agustín—que
todo era un mundo hecho por ella y él no tenía ni idea del alcance del amor que
ella tenía por él. Pienso que
especialmente importante en esta sección es el papel que tiene María en todo
eso. Aunque ella decide no inferir después
de su conversación telefónica con Agustín, todavía ella piensa que es por su
culpa que Agustín llama a Elsa para clarificar todo y últimamente rechaza a
Elsa.
Esta situación abre
la conversación de que es mejor—una realidad falsa con esperanzas de lo que
puede ser o vivir con la verdad que y afrontar a las consecuencias. Elsa dice que a Agustín que “por ti me muero”
cuando está enamorada de él, pero cuando se da cuenta que Agustín no le quiere
ella todavía vive una vida que se parece a la muerte (148). La vida que tiene después
de su amor con Agustín me parece peor en que ella duerme todo el día y grita en
sus sueños. Por lo menos ella era más feliz o quizás más inconsciente de su
amor no correspondido. Es curioso que María
describa a Elsa como “una figura de cera” y “algo no humano, algo irreal” después
durante su episodio de depresión (157). Durante su tiempo enamorada se parecía loca
perdida pero quizás más viva.
También me
intereso la conexión entre la muerte de Elsa y la conversación entre las dos
mujeres del suicidio. Elsa solo dice que “Me gustaría marcharme de todas
partes. Para siempre” y María toma ésta a decir que quiere terminar su vida
pero al principio no lo interprete así.
No es una declaración de interés de viajar sino una decisión de no
quedarse en un lugar mucho tiempo para que se pueda continuar lamentando su
amor perdido. Se puede interpretar la
muerte de Elsa de un suicidio muy pasivo en que se murió lentamente y hasta el
punto que “por fin hubiera encontrado su sitio” donde ella “vibra con la misma pulsación
de la tierra” (165). Es casi como ella
siempre ha sido de otro mundo y nunca se sentiría cómoda entre los seres
humanos.
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