El final de
El silencio de las sirenas me
sorprende muchísimo. Como el final del libro y el principio tienen el mismo
explanación de los regalos que le dio Elsa a María, es aún más obvio que la
importancia del amor que se siente Elsa domina toda su vida. Entonces, para mí,
es muy lógico, aunque es triste, que la causa de su muerte está relacionada
directamente con ese amor.
Es
interesante las explicaciones que tenemos con respeto a la mentalidad de Elsa
hacia sus sentimientos. Obviamente, ella es obsesionada con Agustín, pero más
bien, está obsesionada con sus sentimientos y con la idea del amor. Esto es
claro cuando María empieza hablar con ella sobre el peligro de sus
sentimientos, y sobre la necesidad de vivir en el mundo real con un hombre
real, y Elsa replica, “¡Yo no quiero un hombre! ¡No quiero un hombre! ¡Sólo
quiero sentir amor como lo estoy sintiendo, venga donde venga!” (147). Esta
exclamación es muy triste porque muestra la rechaza de Elsa de la verdad y su
deseo de aceptar las cosas irreales, pero también muestra su complicidad con el
daño que le hace sus acciones y su obsesión. La lucha de Elsa es obvia durante
los últimos capítulos del libro porque ella intenta dejar de pensar en su
relación con Agustín como algo irreal para convertirse en persona real. Es decir,
ella intenta ir a visitarlo, pero al final no puede. El dolor y la tristeza que
viene de esta decisión son aparentes en la cara de Elsa cuando iba a decirle a
María que no puede, pero también son obvios en su final.
Todavía no
sé exactamente como entender la lucha de Elsa. Seguramente, tiene mucho que ver
con la historia de Ulises y las sirenas, pero no sé si Elsa representa la
sirena o el marinero. O sea, la seductora o lo que seduce.
No comments:
Post a Comment