Lo que he notado en los últimos dos actos es la comunicación o la falta de
la misma. En el acto segundo, vimos a las chicas de la casa hablando tranquilamente
y francamente con la Poncia de tópicos que Bernarda considera vulgar como el
sexo y las relaciones con los hombres. Además, las propias hijas de Bernarda
usan usted para hablar con su madre pero la forma tu cuando hablan entre sí
mismas y con la Poncia.
Bernarda piensa que “cada uno
sabe lo que piensa por dentro” pero al mismo tiempo quiere “buen fachada y armonía
familiar.” Sería imposible realizar todo
sus deseos sin comunicarlos a otras personas. Quiere que todo sea perfecto pero
quiere que se realicen casi de mágico. Es decir, que es imposible que nada en
el mundo pasa como imaginamos sin hablar y clarificar nuestros gustos a los con
que trabajamos. Pero para Bernarda, hablar de cosas personales es como una
fuente de vergüenza. Ella también da
consejos a Angustias de no hablar con su marido a menos que él hable con ella y
“asi no tendrás disgustos.” En vez de
intentar a entender a las otras personas, es mejor ignorar el problema y no
pensar en temas desagradables.
Al mismo tiempo, es interesante
que al final de la obra cuando muere su hija, declara que todo sepan que su
hija ha muerto una virgen. Su decisión de hablar o de no hablar viene de su preocupación
del “qué dirán” de la gente de su pueblo. No habla del sexo porque pienso que
es demasiado íntimo y pinta imagen mala de una mujer, pero cuando elige hablar
de lo, por el motivo de no parecer como una mujer mala.
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