En el cuento
de Tabaco frito, nos encontramos a un niño que tiene una gran imaginación que
le ayuda hacer la vida cotidiana más emocionante y entretenida. Apoyado por su
padre, Nico describe cosas normales como algo más de lo que en realidad es,
algo que quizás todo niño hace hasta cierto punto en su niñez. Esto me hico
pensar en las cosas que cada uno inventábamos para entender fenómenos que no podíamos
entender a una temprana edad o como adultos (quizás) escondemos con otras ideas
o mentiras para ignorar lo que en realidad sucede a nuestro alrededor. Igual
que Nico se imagina que Ariel es una persona fuera de lo ordinario por ser “contrabandista”
como lo describe su padre, nosotros nos imaginamos cosas de las personas que todavía
no conocemos. Muchos somos culpables de crear cierta imagen para una pareja que
nos desilusionamos rápidamente cuando alguien con quien salemos no llega a
cumplir nuestras expectativas. Al igual que Nico, la decepción nos lleva a
ignorar a la gente y nos lleva a no darles una oportunidad para conocerlos en
realidad, porque al no cumplir las ideas que ya habíamos creado no queremos
saber más sobre ellos. Pero a diferencia de Nico, quien pudo conocer a Ariel,
nosotros nos limitamos y perdemos oportunidades que solo llegan una vez en la
vida para conocer a la gente.
No sé si perdemos muchas oportunidades, pero seguro que las que perdemos solamente somos conscientes cuando se han quedado atrás. Pero tenemos como aliada la anatomía atemporal de la literatura (de la imaginación en general) que hace que las oportunidades, las personas y las cosas perdidas vuelvan a nuestro antojo.
ReplyDeleteNo sé si perdemos muchas oportunidades, pero seguro que las que perdemos solamente somos conscientes cuando se han quedado atrás. Pero tenemos como aliada la anatomía atemporal de la literatura (de la imaginación en general) que hace que las oportunidades, las personas y las cosas perdidas vuelvan a nuestro antojo.
ReplyDelete