En el
cuento de Mictlan Deefe, me llamo la atención
como una vez más vemos los miedos de los
adultos por la perspectiva de los niños. Al igual que en Destiempo, donde vimos que al Tío Ernesto le da miedo el tiempo, vemos al padre del narrador
tenerle miedo a la noche, a los temores de la vida. Se me hace interesante como
vemos que el padre vive en el pasado (el boxeo), tratando de huir de la
realidad, de nuestros temores con algo que nos hace olvidar de lo que sucede a
nuestro alrededor. No solo es el padre del narrador que demuestra esta habito
normal de los humanos (huir de nuestros problemas) pero también Álvaro Manises,
quien al perder al ajedrez por primera vez huye y mure alejado de su familia.
En el caso de Álvaro, me parece que el usaba del ajedrez para demostrar que era
bueno para algo, que tenía un talento extraordinario, pero al fracasar se da
cuenta que no se puede esconder detrás de un juego, que la vida es mucho más
que eso y un juego no es suficiente para ser la única fuente de vivir. Al
contrario de Álvaro, el padre vive en un pasado lleno de fracasos pero con la
esperanza de que aun pueda cambiar el pasado con por lo menos una sola victoria
con su hijo. Quizás por eso a fuerzas hacia su hijo practicar el boxeo, pero
sin éxito continuo viviendo en un pasado lleno de fracasos. El cuento nos habla
del fracaso, del éxito, y de cómo decidimos vivir nuestra vida. Tenemos la opción
de vivir en un pasado lejano, en un pasado en el que nos impide vivir una vida
en la actualidad, o vivir una vida sin miedos del pasado, en la que no dejamos
que nos detenga el pasado y podamos seguir desfrutando de la vida y aprendiendo
de los errores del pasado.
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