Tuesday, May 12, 2015

Mictlan Deefe



Este cuento final, tal y como los demás, está relacionada con la inseguridad. Sin embargo, tema central de esta historia es bastante más positivo, y asocia símbolos de dolor, como la sangre y las cicatrices con algo más optimista. Es decir, esos símbolos de daño y sufrimiento se convierten en símbolos de cambio y esperanza. De hecho, el narrador dice que la idea de pensar en las cicatrices como “una especie de bendición” se recuerda de “exorcismos contra todos los males, conjuros para la felicidad”.  Por lo tanto, es obvio que la inseguridad que está representada en las historias de este libro empieza a cambiar al final para convertirse en algo más adulto y más alegre. Sin embargo, existe una mezcla de sentimientos con respeto a la madurez. Más bien, el evento con el juego de ajedrez nos hace pensar en las inseguridades que vienen de la edad adulta. En ese momento, los cambios dejan de representar oportunidades para el futuro para convertirse en amenaces hacia sí mismo.  

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