El “Preámbulo
para atrapar los sueños” nos recuerda a la inocencia del niñez y
además su brevedad. El narrador del cuento se ha dado cuenta de que
los sueños que tenía como niño han cambiado, que ya no sueña con
las mismas cosas, y a menudo no sueña nada, ni siquiera una
pesadilla debido a su cansancio. Sin embargo, las acciones de su
hija le recuerda a su hábito de guardar sus suenos cuando era niño.
Esta idea de atrapar los sueños para que no te escapen puede servir
como una metáfora para la inocencia de la infancia y también la
pérdida de las esperanzas y sueños que hay cuando el narrador y el
lector se convierten en adultos y están tan cansados del trabajo y
la vida tediosa. Con los sueños de su hija, el autor recuerda que
una vez también tenía sueños y que quiere buscarlos de nuevo para
que no sea como su madre, que tenía alergia a los suenos. Por eso,
el cuento pregunta al lector la razón verdadero por no soñar mas.
¿Es porque realmente sabe todo lo que hay en el mundo y la vida, no
merece la pena buscar más y le cuesta demasiado intentar encontrar
de nuevo esa inocencia infantil? Si vive durante bastante mucho
tiempo con tantos suenos, ¿Por qué los pierde el lector? ¿Es
porque ahora ya sabe el lector lo que es el mundo y es mejor bajar
las expectativas? O, ¿Es porque es demasiado desilusionado y
involucrado en su vida supuestamente tan ocupada y seria? Lo que
sugiere este cuento es que si la vida de un adulto pierde esa
inocencia, puede que no esté viviendo de verdad. Parece que la hija
tiene razón. Es posible que sea mejor vivir con sueños y esperanzas que tal vez no se
cumplan que vivir la vida prácticamente, solo pensando en lo que hay
que hacer para sobrevivir el día.
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